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Hola mi nombre es Ana, soy participante del taller para
escritores, donde nos reunimos unas ocho personas a escuchar a
Rafael, nuestro profesor, que nos enseña lo que debemos y no
debemos hacer si queremos llegar a publicar “Algo”. Llegue al
taller, por mi hija, aunque no compartimos las mismas
aficiones, ella, que creció entre las historias que le
inventaba contadas por las noches, a media tarde o en una
espera muy, muy larga y le pareció una buena idea. Lo que más
disfrutaba de contárselas era ver como sus ojos vibraban
mientras me escuchaba narrarlas. De momentos especiales como
estos, nació la idea de escribir y así poder abrir la puerta
del mundo mágico donde nacen las historias para quienes deseen
viajar por el.
Una excelente idea decía antes de encender el ordenador y
ponerme manos a la obra, cuando al tratar de compaginar mi
afición con la familia, el trabajo y demás menesteres, se me
hizo casi imposible unir tres palabras para formar una frase,
por no detallar que la inspiración llega en los lugares menos
apropiados. Fue entonces cuando me di cuenta que faltaba algo
más que la simple imaginación, para llegar a publicar ese
“Algo” que nos define en el mundo literario como escritores. |
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