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"El día
después" de AROAH
El tercer álbum de Aroah consagra a Irene Tremblay como
una de las mejores compositoras (de pop, de folk, y
sobre todo de pop-folk) de nuestro país. Esta vez
entrega un disco totalmente en castellano, "El día
después", que no tiene miedo a ser accesible o implicar
al oyente a la primera escucha. 29 minutos sobre cosas
tan cotidianas como el amor, el miedo, la pereza o la
esperanza y en los que Irene toca, canta y se expresa
con más seguridad que nunca, con el convencimiento de
haberlo dado todo. Este álbum se encuentra actualmente
en oferta para nuestros clientes registrados.
Desde que Irene R. Tremblay debutase allá por el 2000
con su EP “Cuando termines con todo, habrá terminado
contigo” han pasado muchas cosas. En primer lugar, ha
publicado dos álbumes en Acuarela (“No podemos ser
amigos” y “The Last Laugh”). Editó un EP a medias con
Nacho Vegas (“Seis canciones desde el norte”, hoy
totalmente descatalogado). Ha tocado en festivales como
el FIB o Tanned Tin o el francés Les femmes s’en mêlent,
actuado en Bélgica, Rusia, Holanda, Francia, Italia,
México, Canadá o USA. Y ha compartido escenario con
gente como Tara Jane O’ Neil, Greg Weeks, Manta Ray,
Dawn Landes, y recientemente, Yo la tengo. Hace unos
meses incluso ha lanzado un… ¡grandes éxitos! –titulado
precisamente “The Best of Aroah”- en Japón. Pero lo
curioso es que en realidad parece que acabase de
empezar.
Es posible que su EP del 2005, “En el patio interior”
fuese una especie de transición entre el antes y el
ahora –no en vano era una obra sencilla, fluida, de
inspiración acústica, en la onda de Hope Sandoval o la
primera Nina Nastasia-, pero desde luego “El día
después” suena a algo renacido, limpio, nuevo. En primer
lugar es un disco completamente en castellano, y eso ya
es un cambio para alguien que había compuesto, sobre
todo, en inglés (no en vano la madre de Irene es
norteamericana). En segundo lugar contiene algunas de
las mejores letras de pop en castellano de los últimos
años. Pocas veces las catástrofes domésticas habían
alcanzado un tono tan universal, pocas veces habíamos
estado ante una introspección tan cálida. Irene canta
sobre sentimientos (júbilo, miedo, hastío, esperanza y
todos los estados intermedios) la dificultad de
componer, de vivir, de ser y de emocionarse, y lo hace
mejor que nunca, con más riqueza y audacia de lo que
nunca se había atrevido más por timidez que por
capacidad.
“El día después”, de nuevo con Raül Fernández (Refree)
como productor, es un disco reflexivo, intenso, crudo
(algunos textos apabullan por su sinceridad y desnudez),
aventurero y directo. Podría decirse que es hasta
comercial, sin que tengamos que tragar saliva, gracias a
sonidos y texturas de pop orquestal (¿o será “folk de
cámara”?) que convierten cada canción en una historia
fascinante. Realmente, nunca sabes por dónde te va a
salir, tanto musical como líricamente. Ella misma dice
que “El disco es una ruptura inevitable con los discos
anteriores de Aroah. Tarde o temprano tenía que pasar,
pero forcé el hecho de grabarlo porque no me veía
grabando un disco en castellano después de cinco discos
en inglés. Era ahora o nunca. Al llegar a Barcelona a
grabar no solo me sentía torpe por las letras que traía,
sino por la timidez que me afecta al utilizar la voz en
castellano. Es como si me ahogara. Tengo miedo a
parecerme a artistas que detesto precisamente porque
sobre interpretan las canciones. No tengo verdade os
referentes en castellano”.
En los 29 minutos de “El día después” Irene suena
poética, ingeniosa, divertida, cómplice, tímida,
optimista y analítica. Canta “Soy una lavadora” en
“Pastoral” y luego “Soy un mini-bar” en “Las Cifras”. En
“Canción para follar” afirma que “Y las bromas aparte /
todo ha sido un infierno / Y personas cobardes / nos
morimos de miedo”. De momento no hemos hablado de “pop
de autor” o “pop en femenino”, pero en realidad tiene un
poco de esas etiquetas que casi siempre suenan facilonas
y van ligadas al término “cantautora”. Aroah ha crecido
y nos entrega un álbum intenso y epidérmico. Parece
inevitable: los discos de Aroah son cortos y los temas
largos son una excepción. Pero no tienen que ser
necesariamente pesimistas y desconsolados. Y tampoco
tienen que ser folk, pueden ser pop. |