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¿Has sentido
alguna vez que alrededor de ti el tiempo se para durante
una décima de segundo? Sí, yo también supongo que esto
ha ocurrido únicamente en mi cabeza, pero mientras
escuchaba Debe ser, en el minuto tres y treinta y cuatro
segundos, ha pasado. Ha sido sólo eso, una décima de
segundo o incluso menos, pero es tal y como lo cuento.
Inmediatamente después, todo lo que a mis ojos no era
más que un fotograma congelado se ha movido a una
velocidad mucho más rápida de lo normal hasta recuperar
el tiempo perdido. Como cuando ves un vídeo online en
Internet y la mala conexión hace que vaya a trompicones.
O cuando sientes que te vas a caer al vacío y algo que
no sabes qué es hace que te agarres a la vida de nuevo.
Sí, supongo que el hecho de que todo sucediera mientras
escuchaba el LP de Blacanova debe de ser algo casual,
que podría estar mirando tu reflejo en el ascensor,
esperando al técnico de las persianas o haciendo
cualquier otra cosa. Pero lo cierto es que la música
paró, sonó un click y a partir de ese instante ya no
estaba ante el mismo disco. Sonó justo ese click que te
hace ver de forma cristalina lo que hasta entonces
parecían solo pistas difuminadas, ese que normalmente se
da en la cuarta o quinta escucha y que aquí ha ocurrido
en el minuto tres de la segunda canción. Y, de pronto,
he visto que va a ser muy difícil que ningún disco
nacional publicado este año suene así.
Las atmósferas que crean estas diez canciones tienen
alma, son nubes grises que te abrazan y amenazan llover.
Las voces susurran historias creadas con la misma
ternura que tienen los protagonistas de Freaks, la
poesía de Pizarnik o un vientre tras una cesárea.
Enamoran desde el dolor o el sufrimiento. Y después está
lo de lance a su hijo por la ventana. No sé si todas las
críticas van a empezar con esa frase, pero si lo hacen
tampoco estaría mal. Porque hoy en día es imposible
encontrar algo así por aquí: un grupo que suena tan
brutalmente bien y que encima sabe escribir.
¡Ah! y Desgracia es todo un hit que te coge por sorpresa
cuando menos lo esperas. El hit de un disco que huye del
single más obvio y ha utilizado casi una hora de magia
para meter las diez canciones que lo forman. Diez puntos
de sutura para que no se abra esta extraña cicatriz que
me ha salido en el pecho e impida que se me escape el
corazón.
Blacanova son Armando Jiménez (voz), Inés Olalla (voz),
José A. Pérez (guitarra), Manuel Begines (bajo), Paco
Arenas (guitarra) y Pepe Fernández (batería). Tras sus
tres anteriores EPs (Monja, 2007; Perro, 2008; Madre,
2009), en 2010 publican su primer LP con Foehn.
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www.myspace.com/blacanova |