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Boy Omega
hope on the horizon
(Acuarela)

Intenso pop-rock desde Suecia con BOY OMEGA
Hope On The Horizon es una sorprendente colección de canciones con la que el cantautor pop sueco Martin Henrik Gustafsson vuelve a ser Boy Omega después de los aclamados The Black Tango y The Grey Rainbow, publicados ambos durante el año pasado. Canciones valientes, repletas de una belleza amarga, que abrazan un pop clásico y personal al mismo tiempo -no lejos de las coordenadas musicales de Bright Eyes o Xiu Xiu- y embelesan con secciones de cuerda y metal a cargo de no menos de doce músicos. Acuarela presenta un nuevo talento que hasta ahora había sido pasto de sibaritas, pero que quiere y debe ser conocido por una inmensa minoría.
Por mucho que suene al nombre de un superhéroe de los ochenta, Boy Omega es el alias bajo el que se escuda el sueco Martin Henrik Gustafsson para grabar, siempre arropado por Per-Ola Eriksson a la guitarra eléctrica y el piano, Karin Wiberg como violinista y Andreas Lassus a la batería, una banda que en Hope On The Horizon ha crecido hasta la docena gracias a la ayuda puntual de miembros de Tiger Lou, Audrey o Irene. Un disco grabado durante dos años en una ciudad con una de las escenas musicales más efervescentes de toda Europa, Gotemburgo. Con huecos entre giras y la preparación de The Black Tango y The Grey Rainbow, discos más orientados hacia la electrónica de dormitorio, sin prisa, en busca de un sonido tan fiel al directo de la banda como fuera posible.
Muchas de estas composiciones ya se habían probado en sus conciertos y la inquietud de Gustafsson y Eriksson (que además de tocar se ocupó de la ingeniería de sonido) fue no corromper su frescura, usar primeras y segundas tomas. Durante aquellos días no dejaron de sonar las producciones tipo Muro-de-sonido de Phil Spector en la cabeza de Martin, también discos como el "Veedon Fleece" de Van Morrison o el "Blonde On Blonde" de Dylan, e hicieron de la máxima del "Más es más" su lema de trabajo dotando a los temas de una esencia cálida y orgánica, inspirada y analógica.
Son canciones, según sus propias palabras, sobre "ojos negros, señales ocultas, pantalones bajados, recuerdos de una infancia en verano, venganza, chalecos antibalas, grandes distancias, tejados que caen, pastillas para dormir, amaneceres...". Una esperanza invadida por la locura de una voz con señas de Robert Smith o Win Butler (Arcade Fire), que acaba rompiendo con cualquier parecido. Así, con Hope On The Horizon la estela de Boy Omega se expande en nítidas melodías, cadencias más extrovertidas, en piezas para tararear al conducir, instantes dorados rodeados de lujosos arreglos y un ritmo palpitante.
El broche perfecto para un año en el que Martin Gustafsson se las ha arreglado para culminar sesenta fechas repartidas entre Alemania, Austria, Holanda, Croacia, Italia o el Reino Unido y festivales como el Reeperbahn de Hamburgo o The End Of The Road en Salisbury, además de haber compartido noches con nombres como Isobel Campbell, Akron/Family, The Hidden Cameras o Jason Colett y una gira de treinta y cuatro días junto a Maria Taylor.
En apenas tres años, Martin ha hecho de la ambición y el esfuerzo una autopista hacia el terreno vedado del pop, aquel donde no cabe ni lo exagerado ni lo impostado, aquel donde las canciones atrapan toda la atención al ser escuchadas en busca de la emoción pura. Es entonces cuando el oyente se siente como la familia que sigue rezando después de que un huracán haya arrancado el tejado de lo que hasta entonces llamaban hogar.

 
 

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