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(Elementos escenográficos: en el centro del escenario
hay una cama con un cabecero de metal y con sábanas
blancas, colocada de manera perpendicular a una pared
de color salmón, con posters de cantantes y varias
fotos, un tablón con collares, pendientes, una
estantería llena de colonias... Da la sensación de
estar muy recargada. Sobre la cama está sentada una
joven de cara angelical de cabellos rizados y
pelirrojos, vestida con un camisón antiguo y fumando
un cigarro. Está hablando por el teléfono móvil)
Mira no... ¡Qué no!... Es que no puedo de verdad...
Ya, yo que le voy a hacer, si no hay manera...
Mientras que esté aquí no voy a ir a ningún lado, que
después no me dejan en paz... Que si lo único que hago
es salir, que si así no voy a sacar ninguna
asignatura... Y eso es lo de menos... En fin, si te
contase... ¿Qué te lo cuente? Es que prefiero ni
recordarlo... ¿Pero qué dices? ¡Qué no me han pillado
con nadie! Anda que tú también, vaya idea que tienes
de mí... (mira hacia la derecha y luego hacia la
izquierda con el móvil apoyado en el hombro derecho.
Apaga el cigarro en un cenicero que tiene escondido
debajo de la cama y lo deja en el mismo sitio) Pues
mira, ¿te acuerdas el otro día que quedamos? Sí, que
fuimos a la fiesta esa con Pablo y con Marcial... Oye
Pablo está muy bien, ¿a qué sí? ¿Y te ha dicho algo de
mí? Ah, ¿no te ha dicho nada? Pues no es tan guapo, no
creas... Pues el caso es que uno de sus amigos, no
sé... ¿Cómo se llamaba? ¿El Fari? ¿Y por qué lo llaman
el Fari? ¿Por la cara que tiene? Que mala leche...
Pues no es tan feo... ¿Y te dijo algo de mí? ¿no? Pues
sí, la verdad es que si que le da un aire al Fari...
Pues eso, que el tío me dijo que no llevaba mochila ni
bolso ni nada, y que como yo llevaba el bolso verde...
Sí, el bolso verde ese enorme que tengo que siempre me
pongo para ir al insti porque es super cómodo... Sí,
el de Dior... Pues me dijo que le guardase el
monedero, y luego cuando nos fuimos se me olvidó
dárselo... Y no veas la que se ha montado... Si guapa,
que menudos amigos hippies que tienes... Que no sé de
dónde los sacas... Pues al día siguiente a mi madre le
dio por coger mi bolso verde... ¿Qué por qué? Ya, es
verdad, ella de Burberry no la sacas... Pero mira por
dónde ese día se vistió en tonos así verdosos... sí,
mi madre se está modernizando... Iba ideal, la
verdad... Pues cogió el bolso verde, y mira por donde
Marita, fíjate, que vió el monedero del Fari y dijo
“¡Esto no es de mi niña!¡Si lo han comprado en los
moros!”... Sí, ella tiene un ojo para ver las cosas
que son de falsificación increíble... Con decirte que
una vez intentaron venderle... Sí, cuando fuimos a
Roma... una chaqueta de Dolce & Gabbana y ella le dijo
que no, que aquello era falso porque las costuras no
tenían el diseño habitual de la marca, ¡qué estaban
muy juntas!... ¡Y era verdad! ¡Qué la chaqueta era
falsa!... ¿Por dónde iba? Ah, sí... que se dio cuenta
de que el monedero no era mío y lo abrió... Sí, ella
es así, es cotilla, ya... ¿Y a qué no sabes lo que se
encontró dentro? (breve silencio) CHOCOLATE (estas
palabras las pronuncia despacio, empapándose en cada
sílaba). Sí tía, CHOCOLATE (idem). ¿Qué? ¿Qué hacía
una tableta de chocolate en el monedero?... Tía, pero
¿tú estás empaná o qué? ¿Qué son tus amigos los
hippies esos? No los míos... Los míos fuman marihuana,
que es de más calidad... Si es que se nota que tienes
un año menos, guapa... Ah, ¿qué era broma? Mira que
guasona eres... De todas formas no me hubiese
extrañado que lo dijeses en serio, porque a ver si
sales más guapa... Que tanto libro te va a dejar fuera
de onda... Y aprendes de mí, que yo a tu edad sabía
eso y mucho más... ¡Hasta las posiciones del kamasutra
me sabía! Sí, yo es que le robé el libro ese al novio
de mi madre... No, Fernando el de ahora no, el que era
director del banco ese... ¿Cómo se llamaba? Ah, sí,
Ildefonso... menudo nombre, sí... Pues eso, tú pégate
a mí y aprende, que es lo que tienes que hacer (sonríe
y se coge uno de sus rizos con el dedo índice y
empieza a dale vueltas al mechón) Pues que cogió el
chocolate... Y ¡en qué momento cogió el chocolate!
¡Qué se lo fumó entero! ¿De golpe? No, de golpe no...
Empezó a liarse y a liarse... y ¡qué se lió toda la
tarde fumando! Si es que dice que tiene crisis de
ansiedad... Que con tanto estrés, que necesita
relajarse... ¿Qué? ¿Mi madre? Pues no, no trabaja,
no... No tampoco hace nada en la casa... Tía, ¡qué
pregunta! Pues si tenemos tres criadas que se encargan
de todo... Sí, de esas que van con la cofia, sí, ¿qué
te crees?... Pero ella está estresada... Si es que yo
creo que tiene la crisis de la edad... No, la
menopausia no... No es como la tuya...¡Qué mi madre es
mucho más joven!... Pues eso... Ya tiene treinta y dos
años y, la verdad, le ha salido una arruga... Y eso no
es lo peor... (breve silencio) TIENE CELULITIS (lo
dice lentamente, recreándose en cada sílaba) Sí, muy
fuerte... Yo estaría fatal... Y encima se ha dado
cuenta porque se lo ha dicho una amiga en el
gimnasio... “Tienes celulitis Flor. No te preocupes,
que te voy a dar el número de mi cirujano”... Y mi
madre ya ves, se quedó destrozada... La pobre... Y así
está, con ataques todo el día... Y claro, se fumó el
chocolate y ahora su novio, Fernando... Sí, el que me
cae fatal... Él y su hija Claudia... Unos sosos de
verdad... Pues no dicen ahora que no hace falta vivir
con tantos lujos... ¡Qué exagerados!... ¿Qué quieren?
¿Convertir mi casa en la casa de la pradera?... y le
mete a mi madre ideas tontas en la cabeza... Si hay
que mirar más por mi educación... Que si está creando
conmigo a un monstruo consentido... ¡Sí yo estaba
estupendamente hasta que llegaste tú, imbécil!... Eso
es lo que pienso yo... ¡No le aguanto! Y su hija, todo
el día leyendo libros y tocando el piano... Y hasta
cocina de vez en cuando... Plebeya (sonríe brevemente
con malicia y vuelve a ponerse seria)... Y con sus
amigos... La tonta se ha querido quedar en el
Instituto Público... ¡Que no está de acuerdo con la
ética de las Privadas! Pues eso Marita (se escucha a
alguien llamándola desde lejos por su nombre, Flor)...
Que te tengo que dejar... Que me llaman para la
cena... ¿Has visto en qué infierno se está
convirtiendo mi vida?... Sí, que ya te lo he dicho,
que desde que Fernando pilló a mi madre fumándose el
chocolate del Fari que encontró en mi bolso no puedo
salir en una semana... Ya, sí, es mi cumple la semana
que viene... Menudo cumpleaños que me van a dar...
(habla con tono melancólico) Mi quince cumpleaños...
Mi quince cumpleaños (sube el tono de voz y se echa a
llorar. Se apagan las luces del escenario
progresivamente hasta quedar todo a oscuras, mientras
repite las mismas palabras). |