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Queridos Reyes Magos:
Soy Juan María Hernández Ruiz y tengo ocho años y soy
de Madrid. Soy el mismo del año pasado, el del
monopatín, por si no os acordáis. Mi padre dice que
claro que sabéis quién soy, que ese es vuestro
trabajo, y que me ande con cuidado si quiero un
regalo, que como me sigan quedando las mates y siga
hablando hasta por los codos en clase no me vais a
traer ni carbón... Pero yo creo que este año me he
portado muy bien, bueno, más o menos, pero esto seguro
que lo sabéis porque tenéis poderes, porque vosotros
sois como el niño Jesús, que la monja María, que la
llamamos Maripato cuando no nos ve, me ha hablado de
muchas cosas porque este año vamos a hacer la primera
comunión, y dice que lo veis todo como él y que además
el niño Jesús no sólo es niño sino que es Dios y su
padre y todos juntos y que además está en todas partes
y lo sabe todo. A mí me gustaría tener esos poderes,
sobre todo para saber quién es el que me pone
chinchetas en la silla, y así ponerle yo en la suya
una chincheta gigante que se le clave en el culo...
Pero no penséis que soy malo, que mi madre dice que me
entere de quién es el capullo ese que me pone
chinchetas que cuando lo pille ella lo va a dejar
calvo, pero a mí es que no me gusta chivarme, y la
verdad es que prefiero pegarle yo, que en clases de
karate estoy aprendiendo mucho, que ya soy cinturón
amarillo, y me gustaría luchar como Goku. Y bueno,
tampoco tengáis en cuenta cuando el piojo y yo este
verano cogimos almejas de la playa y las vendimos en
el paseo marítimo por un euro el puñado, que nosotros
no teníamos ni idea de que se iba a poner tanta gente
enferma... Pero bueno seguro que sabéis todo esto
porque el piojo y yo salimos hasta por la tele con
nuestras madres tirando de nuestras orejas y diciendo
que no íbamos a salir más en todo el verano. Pero ya
me he confesado de eso y de más cosas, que voy a hacer
la primera comunión este año, y el padre Damián dice
que ya estoy libre ante los ojos de Dios y que rece
tres padres nuestros y ya está. Y me confesé de todo,
ya sabéis, de lo de levantarle las faldas a las niñas,
que dice el padre Damián algo de sentimientos que no
se deben de tener... no sé, no lo entiendo, yo sólo
les levanto la falda porque me hace gracia ver como
chillan histéricas y se ponen a llorar, que son todas
unas cursis; y también le dije lo de quitarles el
bocadillo a los niños del segundo curso, que cuando se
enteró el padre Damián se enfadó mucho conmigo, y
hasta llamó a mi padre y habló con él, aunque a mi
padre le hizo gracia porque se rió un montón, que lo
sé porque estaba yo delante, y dijo que eso era cosa
de niños, pero cuando llegamos a casa y se lo contamos
a mi madre no le debió hacer tanta gracia como a mi
padre, porque le gritó y luego me persiguió por toda
la casa con una zapatilla en la mano para pegarme.
Pero al final yo me escapé y se dio ella misma en la
mano. Pero como ya os he dicho me he confesado, así
que como no tengo ningún pecado y soy súper bueno
espero que me traigáis todo esto: una playstation, una
mountain bike, un móvil, una radio con cd, un arpón
para pescar, un equipo completo de buceo y la
equipación del Real Madrid. Muchas gracias por los
regalos y espero que lleguéis pronto. Me voy a jugar
al fútbol, hasta luego.
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