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Un poco más... ¡¡Nooo!!, por favor, un poco más
La Luz nació y deslumbró a la oscuridad, la habitación
cogió color, se empezó a perfilar como cuando un telón
se retira para dar paso al decorado y a los actores
que componen la escena, alli estaba ella, firme,
despierta, seria y con prisa. Todo un tornado en vida.
Esa maldita persiana, aun sigo pensando ñeque mi
caballo ganará la carrera y ya estoy comiendo en la
cocina, antes me he arrastrado por el pasillo, de
pared a pared, rascándome el ojo para limpiarme las
legañas.
NIÑO: Mmm, qué rico... pero tiene nata, mama, la nata
no me gusta me da asco.
El tazón desbordaba galletas mientras yo jugaba a
Hundirlas y que no salieran del recipiente.
MADRE: He dicho que hay prisa, así que ya puedes estar
comiéndotelo todo que estamos saliendo en 5 minutos.
NIÑO: ¿Por qué tengo que comerme la nata?
MADRE: Porque yo lo digo y punto.
Aun mastico el azúcar que tengo entre los dientes
mientras mamá aprieta los cordones de mis zapatos.
NIÑO: ¡¡Aaaaa!! No me lo ates tan fuerte que me haces
daño.
MADRE: Tirando, te los voy a atar como tu quieras,
además, si no te gusta aprende a atártelos tu que ya
eres grandecico para algunas cosas.
NIÑO: Eres tonta, siempre tienes que estas
chinchándome.
MADRE: Dos cosas canijo, una, no te metas con tu madre
delante de ella y dos lávate los dientes que ya
llegamos tarde.
Mientras me seca la cara ya estoy bajo el umbral de la
Puerta y cojo la cartera... A partir de ese momento
todo corre alrededor, el suelo corre bajo mis pies
mientras tiran de mi brazo que se quiere salir de mi
cuerpo.
Y me río al ver que los cordones de los zapatos ya
están desatados. Miro a mama que no hace otra cosa que
tocarse la frente y soplar por la boca.
En realidad yo ya soy grande para que me dejara ir
solo al cole pero ella dice que vaya que pase algo,
siempre tiene que pasar algo.
NIÑO: Mama
MADRE: Qué
NIÑO: Me comprarás chuches para el recreo
MADRE: No, que se te van a caer los dientes de comer
tantas porquerías.
NIÑO: Solo una mamá, solo un palito de azúcar.
MADRE: Bueno, pero solo si te callas de aquí al
colegio, que hoy me duele la cabeza, creo que a tu
padre le va a dar un infarto y a mi se me va ir la
vida con sus problemas.
NIÑO: No, mamá que luego me engañas.
MADRE: Pues pórtate bien, que eres tu el que me traes
loca.
NIÑO: A mi también me engañas como a Papa.
Mamá detuvo el paso y de la galleta que me dio me
saltaron las lagrimas.
A mamá no le gusto lo que acababa de decir y sin
embargo me dio un beso justo después de darme el
bofetón.
MADRE: Una cosa más. Respeta a tu madre, como te
quiero yo nadie te querrá en la vida.
Y seguimos el paso. Mamá no resoplaba, ahora lloraba
tras sus gafas oscuras.
MADRE: Te acabas de quedar sin chuces y la próxima vez
que digas eso te doy otra.
No volvió a decirme nada hasta el portón verde de la
puerta del cole, mamá me suelta de la mano, casi no la
puedo abrir de lo fuerte que me la coge cada vez que
voy con ella.
Se arrodilla ante mi para ponerse a la altura de mi
cara, me toca la nariz y en su mano un palote de
azúcar.
MADRE: Que sepas que como te quiere tu madre nadie te
querrá en esta vida.
Me dio un beso en la frente y se fue. En ese momento
empecé a llorar pero ella ya doblaba la esquina de la
calle. |