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Los
primeros años de colegio, mis calificaciones eran
inexplicablemente catastróficas, rara era la asignatura que
aprobaba, mientras explicaban matemáticas o gramática, yo soñaba y
creaba historias, tornándoseme aquellas lecciones como ajenas y
extrañas, en ocasiones soliviantaba al resto, motivando la furia
del profesor. En mi libro de notas de primaria, una de mis
profesoras expone textualmente: no solo no atiende en clase sino
que hace todo lo posible para que los demás dejen de atender.
A los dos años de nacer yo, nació mi hermano Eric. Mi padre, Juan
José, era enfermero y mi madre, Dulcinea, era profesora de
francés, y fue con su primer destino tras aprobar las oposiciones,
cuando nos trasladamos a Antequera, yo tenía once años, allí
estuvimos dos años, finalmente nos fuimos motivados por el acaso
escolar que yo padecía y que amenazaba con anularme como persona.
Durante los dos años siguientes trate de adaptarme al nuevo centro
en Marbella, pero el miedo era superior a mi, tampoco quise ir a
la universidad por no encontrarme con gente del instituto de
Antequera que pudiera señalarme. Así que mi primer año después de
aprobar la selectividad, me matricule en la UNED para cursar la
licenciatura de Ciencias Políticas, por la diversidad de
disciplinas que abarcaba y por tener al ser humano como referente,
aunque la mayor parte del tiempo lo pasaba imaginando,
escribiendo, y curioseando en los libros de la nutrida biblioteca
que teníamos en una estancia anexa de la casa. Los libros eran la
pasión de mi madre, hasta tal punto, que hubo que destinar una
estancia específica a almacenar la ingente cantidad de volúmenes y
ejemplares.
Tras unos pésimos resultados académicos, salí de mi ostracismo, y
me fui a estudiar a Granada. Apenas avance un curso en dos años,
cuando falleció de trágico accidente mi madre, al poco tiempo la
familia quedo rota. Mi hermano al no finalizar su último curso en
el instituto, decidió enrolarse en la armada, yo regresé con mi
padre, y nos trasladamos a Estepona, localidad que se encuentra a
pocos kilómetros de Marbella, ya que mi padre trabaja por aquel
entonces en su centro de salud, y la casa en la que vivíamos hasta
entonces en Marbella le traía demasiados recuerdos.
Convencí a mi padre para montar un negocio, una tienda de
videojuegos, que tras dos años buenos se hundió, superando
ampliamente los gastos al dinero invertido, al tiempo mi padre
había conocido a una nueva mujer, con la que contraería
matrimonio, un año después. Acuciantes deudas y problemas de
convivencia, tornaban mi atmósfera irrespirable, haciendo emerger
todo tipo de fantasmas, no tuve más remedio que liquidar el
negocio, y hacer frente a las deudas trabajando. Tuve muchos
trabajos, y finalmente opté por regresar a Marbella a casa de mi
abuela, para no crear conflictos en la convivencia de mi padre con
su nueva pareja. Hacía un año que habían tenido un hijo y otro iba
en camino, y parecía achacárseme cierto rechazo infantil, cosa que
nunca fue cierta, en cualquier caso, mi marcha supuso un bien para
todos.
Mi abuela me proporcionó el cariño y la estabilidad que
necesitaba, y empecé a estudiar de nuevo, un modulo de informática
de formación profesional. También obtuve un título de primeros
auxilios y socorrismo acuático, con la cruz roja, que me permitía
trabajar cómodamente en verano. Fue un renacimiento, un periodo de
recuperación y florecimiento, en el que pude apuntarme a un taller
literario, que supuso mi primer contacto serio con la literatura,
y un taller de teatro poco convencional, que me ayudó a
reconciliarme con mi cuerpo, desterrando agarrotamientos,
temblores y sacudidas.
En verano escribía de todo, relatos, cuentos, pero sobre todo
filosofía. Las inquietudes filosóficas me ganaban día a día,
haciéndome rellenar libretas enteras, en ocasiones incluía en mis
relatos cuestiones metafísicas o trascendentales. Hasta tal punto
me empujaban mis inquietudes, que al poco tiempo de acabar el
módulo de informática, decidí matricularme en la Universidad de
Granada, en la licenciatura de filosofía.
En la actualidad tengo 29 años, y curso el segundo año de la
carrera. Ha sido este año, cuando me apunté a este taller, ya que
junto con mis trabajos en lógica y el estudio de las asignaturas
del curso, cada poco tiempo, escribo algún relato y creo que mi
estilo a la hora de escribir, así como la inspiración propia,
están por primera vez definiéndose, y este taller me brinda la
oportunidad de mejorar y crecer como futuro escritor.
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