|
La Costa
Brava ha batido marcas de edición y composición de todo
tipo hasta llegar a este Velocidad de crucero.
Prolíficos hasta la extenuación, publicaron sus cuatro
primeros discos en dos años.
"Esta vez hemos decidido trabajar como los Beatles del
disco blanco" -dice Sergio Algora- "vamos, por
separado".
Y se nota que este disco recorre todo el abanico de
posibilidades estilísticas del grupo.Para empezar, ha
habido cambios. Dani Garuz se ha ido para dedicarse por
completo a su proyecto en solitario, DA. Eloy, bajista,
le seguía poco después. Por otro lado, el ex-Tachenko
Ricardo Vicente se incorporaba al grupo aportando alguna
composición, junto a las ya habituales de Fran Fernández
(con Australian Blonde en stand-by en su mejor momento y
su celebrado nuevo proyecto bajo el alias de Francisco
Nixon) y Sergio Algora (ex - El Niño Gusano y con una
brillante carrera literaria en construcción).
Ahora el grupo es una fábrica de pop perfectamente
engrasada. Es su más maduro, profesional y serio hasta
la fecha.El que auna su particular visión del mundo
mejor que ningún otro anterior.
Eso sí, su trademark permanece como gotitas de rocío:
pizcas de surrealismo y de verdad, aires retro, olor a
playa y mucho humor.
Esta grabación con Paco Loco en el Puerto de Santa María
ha sido más cuidada, y los resultados son más limpios y
directos, lleno de delicadeza y de arreglos
sorprendentes. También es evidente que las letras de LCB
siguen estando a un primerísimo nivel y que además
tienen más ganas que nunca de contar cosas.
En definitiva, este no es un disco más: sus mejores
letras y melodías empastadas con chorretones de clase.
La Costa Brava saca pecho y se reivindica como uno de
los mejores grupos de pop en castellano con este disco. |