|

|

|

|

|

|

|

 

Un cateto en Londres

por Luis G. Antúnez

Son las 13:50 de un mediodía lluvioso y hoy he decidido no salir de casa. Hay dos motivos para quedarme todo el día sentado en un maravilloso sillón que recogimos ayer de la basura. En primer lugar que me siento muy cansado después de dos semanas dando vueltas sin parar en busca de trabajo y en segundo lugar que mi economía está al borde de la indigencia. Tener un techo donde refugiarte está muy bien, pero en Londres conseguir una casa es una ruina para unos españoles que vienen con sus euros en el bolsillo. Estas dos semanas han sido raras. Por un lado la expectación de encontrarse en un lugar tan diferente y que te ofrece tantas cosas. Me he sentido mil veces como un niño pequeño con la boca abierta descubriendo y admirando la vida londinense en todo su esplendor; pero también he sentido la angustia del emigrante sin medios que necesita buscarse la vida como sea porque el dinero que tienes para comer ya se está acabando.

En teoría ya he encontrado trabajo, y digo en teoría porque la verdad es que no me enteraba de la mitad de las cosas que me contaba la bar manager del hotel donde estuve ayer. No le puedes decir a tu posible futuro jefe que no te estás enterando de nada cuando al mismo tiempo te está diciendo que tienes que mejorar tu inglés. Yo solo entendí algunas cosas, como que le llevase una copia del pasaporte, que el lunes estaban abiertas las oficinas, que ganaría 5.50 pounds la hora y que trabajaría 37.5 horas a la semana. Y todo esto después de una conversación larga y extensa en la que lo único que hacía era asentir la cabeza diciendo: -¡ok, oh yes...!-. Sabe Dios lo que realmente me estaría diciendo. Hice una pequeña prueba de dos horas en el hotel colocando las mesas de un cumpleaños de niños pijos. Luego me dijeron que si quería comer me fuese a la cantina. No podéis imaginaros después de dos semanas comiendo patatas con pollo a dos pounds la gratificación que significó para mí encontrarme con un bufete en el que podía comer lo que quisiera. Cuando tu vida se resume en lo que vas a poder llevarte a la boca en los próximos días parece que todo en tu cabeza y en tu vida todo se vuelve más claro y en cierta manera un instinto de supervivencia te hace ver y sentir la vida con más ganas e ímpetu.

Venir a Londres con españoles no es lo mejor del mundo para aprender inglés, pero lo cierto es que en Raquel, Rafa, Laura y Simón he encontrado una familia y venirme con ellos es lo mejor que he hecho. El otro día andaba con Simón buscando un sitio barato donde comer. Nos metimos en un chino y al lado había una mujer comiendo una enorme sopa. Nos pedimos lo mismo porque se veía lo más sustancioso para llenar nuestros hambrientos estómagos. Aun no se exactamente a que sabía esa sopa que llevaba de todo, y la verdad es que prefiero no saberlo, eso sí, picaba de cojones y quemaba aun más. Se nos saltaban las lagrimas mientras comíamos la sopa, ¡pero que coño!, que gusto daba llenar el buche con alegría.

El otro día estuve en un Job Center para buscar trabajo con Simón. No esta mal la cosa si sabes inglés. Hay unas maquinas que te van enseñando las ofertas que hay y tu imprimes las que te interesa. El problema viene después. A muchas de las ofertas tienes que llamar a través de unos teléfonos que hay en la oficina y ponerte en contacto con el job seeker, que si os digo la verdad aun no sé exactamente lo que es. Pero claro, si ya es un problema comunicarte cara a cara con alguien, por teléfono no os quiero ni contar. Te tiras todo el rato diciéndole que te hable más despacio y que no la entiendes ¡y te entra una rabia y una desesperación que te cagas en la puta madre que parió a los hijos de la gran bretaña!. Si algún día venís y os pasa lo mismo que a mí no os preocupéis, ¡cagaros por teléfono en todo lo que hay que cagarse que al menos así os sentiréis mejor, y encima nadie se va a enterar.

Españoles en Londres hay para dar asco, pero cuando uno viene de nuevo más que un problema resulta una ventaja. No podéis ni imaginaros el gusto que da ir por la calle y encontrar a alguien hablando castellano. Distinguir a los españoles no es nada difícil, suelen ir en grupo y son a los únicos que se les oye gritar por la calle y además desde muy lejos. Te los encuentras de turismo, trabajando, etc.. Los que están trabajando son los que más te ayudan porque sus experiencias te valen ahora que tu estás empezando y siempre te aconsejan que vayas a tal sitio u otro. Ayer se me calló la Oyster, que es el carné del transporte público. Un chaval me dijo: ¡-Excuse me Sir. Your card!-. -¡Oh Thank you very much…!. Y estábamos teniendo una conversación en inglés cuando nos dimos cuanta de que nuestros acentos y pronunciación eran muy raros. -¡Oye tú eres español..!-. -¡Coño...!. Aquí tener un dialogo de besugos en inglés con un español es muy normal hasta que te das cuenta que es de tu tierra. Es la cosa más ridícula del mundo. Tu no sabes exactamente que decirle, ni el tampoco, pero enseguida te das cuenta de que lo estás entendiendo demasiado bien. Durante unos segundos piensas que tu inglés va mejorando a pasos agigantados, pero no, es otro tío que habla igual o peor que tú y es por eso que lo entiendes tan bien.

La casa donde vivimos está de cojones. Hemos pagado 800.000 pesetas por la fianza y el mes de alquiler, una ruina. Al mes son 2000 pounds (2857.14 euros), unos 400 pounds por persona. Dado el mercado inmobiliario en Londres está realmente bien, sobre todo porque vivimos en zona 2, muy cerca del centro. Aquí el problema es el transporte público que es demasiado caro. Estas semanas te puedes gastar perfectamente 15 euros cada dos días, pero si hubiésemos pillado la casa en zonas más alejadas esto se habría duplicado. Vivo al lado de White Chapel, donde Jap el Destripador hizo de las suyas y al lado de Tower Bridge y London Tower, es el puente que siempre se ve en las películas y que es atravesado por el Thamesis. La casa esta muy bien, 4 dormitorios y un salón convertido en dormitorio. Echamos a suertes a quien le tocaba cada cuarto y a quien le tocaba tocaba la cama mala. A Laura le toco el salón como cuarto y a mí la cama mala. Mi cuarto es pequeño pero en cuanto tenga tiempo y dinero para decorarlo creo que quedará bien. El barrio la verdad es que es un poco feo, aunque bien comunicado, es como la chana profunda pero a lo inglés, jejejeje.

¡Ah....!. El otro día me compré un periódico de ofertas de trabajo y venía con una especie de lotería inglesa. Era un rasca que si te tocaban tres figuras iguales tenía premio. A mi me tocaron tres paraguas iguales y mandé un sms para que me dijesen que premio era. Yo pensaba que sería un paraguas. ¡Pues resulta que es un crucero para cuatro personas por el Mediterráneo!. Aun no se si es verdad o no, pero ayer envié la carta a la dirección. En el mensaje decía que sino me podían ofrecer el crucero me darían dinero por el importe del viaje. A mi me vendría muy bien que fuese así. Pero si al final es un crucero ya sé con quien me quiero ir....

 
 

infoTheBorderlinePress. Carlos Pareja 4, 18002 Granada Spain
©The Borderline Music ı 2007 ı Todos los derechos reservados