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Son las 13:50
de un mediodía lluvioso y hoy he decidido no salir de
casa. Hay dos motivos para quedarme todo el día sentado
en un maravilloso sillón que recogimos ayer de la
basura. En primer lugar que me siento muy cansado
después de dos semanas dando vueltas sin parar en busca
de trabajo y en segundo lugar que mi economía está al
borde de la indigencia. Tener un techo donde refugiarte
está muy bien, pero en Londres conseguir una casa es una
ruina para unos españoles que vienen con sus euros en el
bolsillo. Estas dos semanas han sido raras. Por un lado
la expectación de encontrarse en un lugar tan diferente
y que te ofrece tantas cosas. Me he sentido mil veces
como un niño pequeño con la boca abierta descubriendo y
admirando la vida londinense en todo su esplendor; pero
también he sentido la angustia del emigrante sin medios
que necesita buscarse la vida como sea porque el dinero
que tienes para comer ya se está acabando.
En teoría ya he encontrado trabajo, y digo en teoría
porque la verdad es que no me enteraba de la mitad de
las cosas que me contaba la bar manager del hotel donde
estuve ayer. No le puedes decir a tu posible futuro jefe
que no te estás enterando de nada cuando al mismo tiempo
te está diciendo que tienes que mejorar tu inglés. Yo
solo entendí algunas cosas, como que le llevase una
copia del pasaporte, que el lunes estaban abiertas las
oficinas, que ganaría 5.50 pounds la hora y que
trabajaría 37.5 horas a la semana. Y todo esto después
de una conversación larga y extensa en la que lo único
que hacía era asentir la cabeza diciendo: -¡ok, oh yes...!-.
Sabe Dios lo que realmente me estaría diciendo. Hice una
pequeña prueba de dos horas en el hotel colocando las
mesas de un cumpleaños de niños pijos. Luego me dijeron
que si quería comer me fuese a la cantina. No podéis
imaginaros después de dos semanas comiendo patatas con
pollo a dos pounds la gratificación que significó para
mí encontrarme con un bufete en el que podía comer lo
que quisiera. Cuando tu vida se resume en lo que vas a
poder llevarte a la boca en los próximos días parece que
todo en tu cabeza y en tu vida todo se vuelve más claro
y en cierta manera un instinto de supervivencia te hace
ver y sentir la vida con más ganas e ímpetu.
Venir a Londres con españoles no es lo mejor del mundo
para aprender inglés, pero lo cierto es que en Raquel,
Rafa, Laura y Simón he encontrado una familia y venirme
con ellos es lo mejor que he hecho. El otro día andaba
con Simón buscando un sitio barato donde comer. Nos
metimos en un chino y al lado había una mujer comiendo
una enorme sopa. Nos pedimos lo mismo porque se veía lo
más sustancioso para llenar nuestros hambrientos
estómagos. Aun no se exactamente a que sabía esa sopa
que llevaba de todo, y la verdad es que prefiero no
saberlo, eso sí, picaba de cojones y quemaba aun más. Se
nos saltaban las lagrimas mientras comíamos la sopa,
¡pero que coño!, que gusto daba llenar el buche con
alegría.
El otro día estuve en un Job Center para buscar trabajo
con Simón. No esta mal la cosa si sabes inglés. Hay unas
maquinas que te van enseñando las ofertas que hay y tu
imprimes las que te interesa. El problema viene después.
A muchas de las ofertas tienes que llamar a través de
unos teléfonos que hay en la oficina y ponerte en
contacto con el job seeker, que si os digo la verdad aun
no sé exactamente lo que es. Pero claro, si ya es un
problema comunicarte cara a cara con alguien, por
teléfono no os quiero ni contar. Te tiras todo el rato
diciéndole que te hable más despacio y que no la
entiendes ¡y te entra una rabia y una desesperación que
te cagas en la puta madre que parió a los hijos de la
gran bretaña!. Si algún día venís y os pasa lo mismo que
a mí no os preocupéis, ¡cagaros por teléfono en todo lo
que hay que cagarse que al menos así os sentiréis mejor,
y encima nadie se va a enterar.
Españoles en Londres hay para dar asco, pero cuando uno
viene de nuevo más que un problema resulta una ventaja.
No podéis ni imaginaros el gusto que da ir por la calle
y encontrar a alguien hablando castellano. Distinguir a
los españoles no es nada difícil, suelen ir en grupo y
son a los únicos que se les oye gritar por la calle y
además desde muy lejos. Te los encuentras de turismo,
trabajando, etc.. Los que están trabajando son los que
más te ayudan porque sus experiencias te valen ahora que
tu estás empezando y siempre te aconsejan que vayas a
tal sitio u otro. Ayer se me calló la Oyster, que es el
carné del transporte público. Un chaval me dijo:
¡-Excuse me Sir. Your card!-. -¡Oh Thank you very much…!.
Y estábamos teniendo una conversación en inglés cuando
nos dimos cuanta de que nuestros acentos y pronunciación
eran muy raros. -¡Oye tú eres español..!-. -¡Coño...!.
Aquí tener un dialogo de besugos en inglés con un
español es muy normal hasta que te das cuenta que es de
tu tierra. Es la cosa más ridícula del mundo. Tu no
sabes exactamente que decirle, ni el tampoco, pero
enseguida te das cuenta de que lo estás entendiendo
demasiado bien. Durante unos segundos piensas que tu
inglés va mejorando a pasos agigantados, pero no, es
otro tío que habla igual o peor que tú y es por eso que
lo entiendes tan bien.
La casa donde vivimos está de cojones. Hemos pagado
800.000 pesetas por la fianza y el mes de alquiler, una
ruina. Al mes son 2000 pounds (2857.14 euros), unos 400
pounds por persona. Dado el mercado inmobiliario en
Londres está realmente bien, sobre todo porque vivimos
en zona 2, muy cerca del centro. Aquí el problema es el
transporte público que es demasiado caro. Estas semanas
te puedes gastar perfectamente 15 euros cada dos días,
pero si hubiésemos pillado la casa en zonas más alejadas
esto se habría duplicado. Vivo al lado de White Chapel,
donde Jap el Destripador hizo de las suyas y al lado de
Tower Bridge y London Tower, es el puente que siempre se
ve en las películas y que es atravesado por el Thamesis.
La casa esta muy bien, 4 dormitorios y un salón
convertido en dormitorio. Echamos a suertes a quien le
tocaba cada cuarto y a quien le tocaba tocaba la cama
mala. A Laura le toco el salón como cuarto y a mí la
cama mala. Mi cuarto es pequeño pero en cuanto tenga
tiempo y dinero para decorarlo creo que quedará bien. El
barrio la verdad es que es un poco feo, aunque bien
comunicado, es como la chana profunda pero a lo inglés,
jejejeje.
¡Ah....!. El otro día me compré un periódico de ofertas
de trabajo y venía con una especie de lotería inglesa.
Era un rasca que si te tocaban tres figuras iguales
tenía premio. A mi me tocaron tres paraguas iguales y
mandé un sms para que me dijesen que premio era. Yo
pensaba que sería un paraguas. ¡Pues resulta que es un
crucero para cuatro personas por el Mediterráneo!. Aun
no se si es verdad o no, pero ayer envié la carta a la
dirección. En el mensaje decía que sino me podían
ofrecer el crucero me darían dinero por el importe del
viaje. A mi me vendría muy bien que fuese así. Pero si
al final es un crucero ya sé con quien me quiero ir.... |