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Existe el peligro de hablar
de Marina Gallardo sin hablar de ella. Se empieza
citando a Remate como hombre de confianza y principal
valedor: él le produjo su primera maqueta y ha velado
por el sonido final de su debut. O hablando de Paco
Loco, que es quien grabó y mezcló en cinco días “Working
To Speak” en sus estudios de El Puerto de Santa María,
precisamente el mismo lugar donde nació Marina. También
se puede dejar caer el nombre de Nathan James, el
responsable de la masterización del disco en los
estudios Jigsaw de Nueva York. E incluso es posible que
salgan a colación los nombres de Lisa Germano, Kristin
Hersh, Lois, Liz Phair, Aroah, Cat Power o Feist en una
asociación de ideas facilona: “mujer y cantautora sui
generis y más o menos alternativa que hace rock que
parece folk o folk que parece rock… pues a esto se debe
parecer”. Y otra vez, volvemos al principio: hablamos de
Marina Gallardo sin hablar de ella. Ése es el gran
error. Porque en su primer disco, esta gaditana de 23
años habla absolutamente por sí misma. Con voz propia.
Con autoridad. Con una madurez artística insólita en un
debutante o una persona de su edad. Paco Loco y Remate
pueden haber tocado gran parte de los instrumentos que
suenan en el disco (segunda guitarra, bajo, violín
eléctrico, sintetizador, shaker, órgano, pedal steel…
exceptuando la batería, responsabilidad de Fernando
Cañas) pero en todo momento parecen obedecer al plan que
Marina tiene en la cabeza. Es un disco en el que la
banda parece un instrumento más que usa la artista para
expresar su personalidad, su música y su mundo. Colando
arañazos de rock arisco (“X Song”, “Waved In The Tree”,
“In a Frame Of My Real Temp”…) en un disco que es más
una caricia, “Working To Speak” es un debut que nadie
espera pero todos se alegran de que haya llegado.
www.myspace.com/marinagallardo
www.marinagallardo.com
www.foehnrecords.com
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