NO SÉ QUIEN SOY NI A DONDE VOY

 

-    ¡Eres un cretino!-.

-         ¡No me esperaba eso de ti!-.

-         ¡Me has decepcionado, pensaba que eras diferente!-.

Y si todo eso te lo dicen diferentes personas en el transcurso de una semana es que algo no va bien en como soy yo como persona. Reconozco que no soy un tipo perfecto, que seguramente en los últimos tiempos me he vuelto un auténtico cretino, que las cosas no me han ido bien y que tienen perspectiva de ir peor. Pero siempre me ha gustado pensar que en el fondo soy la misma persona ante los envites que me da la vida, que mi carácter es lo suficientemente maduro y resuelto para no ser un multiorgasmo de personalidades en función de cómo me vayan las cosas.

¿Cómo te ve la gente?, ¿cómo te ves tu mismo?, ¿cómo eres realmente?. Seguramente en estas preguntas se esconde las diferentes personas que somos y que no podemos evitar sacar. Nuestras diversas personalidades que se apoderan de nosotros inexorablemente robándonos nuestro auténtico ser.

Creo que nadie puede llegar a conocerse perfectamente bien porque a veces estamos demasiado sugestionados por condicionantes externos a nuestra propio carácter, porque la gente que te quiere de verdad es la que conoce todas nuestras caras y eso francamente a veces puede llegar a dar miedo, porque a todos nos gusta vernos una poco idealizados como personas, pensando que los defectos del mundo no nos alcanzan a nosotros.

 Lo asumo, soy un cretino de mil caras condicionado por lo que bebo, por lo que fumo, por lo que esnifo, por lo que deseo, por lo que me da miedo de la vida. Pero el cretino en el que me he convertido en el fondo está sugestionado por la sociedad en la que vivo, porque has de ser un hipócrita si quieres triunfar.

¡Al puto carajo, estoy hasta la polla! Me alegro de ser un cretino, ¡que cojones!. El día que alguien se sienta orgulloso de mí, le voy a patear la cara, porque será igual que si me insultase en lo más profundo del alma. El cretino en el que me he convertido es la segura convicción de que no quiero ser como los demás, de que mis sueños son sagrados y que nadie me los va a robar porque son lo único puramente sagrado que tengo en esta puta vida.

 Preguntadle a cualquier persona cuales son sus sueños, te aseguro que en un 99’9 % te dirán:

-         Yo sueño con tener un buen trabajo, donde ganar dinero y poder comprarme un coche de cojones y una casa del copón-.

¡Desde cuando eso han sido sueños en la vida¡, sólo son medios para alcanzar un cierto de comodidad en la vida, nada más que eso. Pero así parecen ser las jodidas cosas acá donde vivimos, donde la felicidad que verdaderamente deberíamos encontrar dentro de nosotros se ha mutado en sueños de grandeza material, porque serás feliz en función de lo que tengas no de lo que seas.

Siento verdadero miedo, pavor en verme algún día sentado en el volante de un descapotable y sentir que ya soy la persona más realizada del mundo. No sé, creo que las cosas no van nada bien en este mundo. Han conseguido robarnos hasta nuestros putos sueños. A veces pienso que hay alguien por encima del bien y del mal que tiene la cosa muy bien pensada para convertirnos en unos imbéciles recalcitrantes incapaz de pensar y de tener capacidad crítica, un ente que ha conseguido convertirnos en unas marionetas, en unos peleles pocos molestos e inservibles que se mueven como un rebaño de ovejas. No se sabe donde vamos ni de donde venimos y en el fondo poco nos importa esas cosas o quien se muera en el mundo mientras se nos de la miel de la inconformidad y la apatía.

A la gente es mejor tenerla ocupada en sus pequeños quehaceres, darle lo justo para sobrevivir, para que así la cosa más importante de su vida sea pagar las letras del coche o la hipoteca de la casa y que el sueño más importante de su vida sea pegarse unas vacaciones de quince días en el caribe. Una sociedad con exceso de bienestar es una sociedad que pensaría demasiado, que se replantearía las cosas más de la cuenta y que al final seguramente pondría en tela de juicio el sistema en el que vive.

Pero sé que todo esto reventará, que algún día será demasiado tarde para cambiar las cosas y ser un poco más coherentes y racionales. Sólo espero que no sea tarde del todo…

Fdo: Luis G.Antúnez

 

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