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En Canadá, allá por 1977 arranca la historia de una de
las bandas más admiradas del rock melódico progresivo.
Treinta años hasta día de hoy, más de “10.000 días” a
las espaldas, 19 discos de estudio y unos cuantos
recopilatorios y directos, centenares de conciertos por
todo el mundo... treinta años que acaban con este
lanzamiento, último en el que el cofundador Michael
Sadler cantará para SAGA. EL futuro de la banda es
realmente incierto, aunque los hermanos Crichton han
confirmado que el tren sigue adelante. Una herida
demasiado grave para los canadienses, aunque
probablemente, no mortal.
Con este “10,000 Days” se cierra un ciclo brillante,
tanto para el grupo como para la música rock progresiva
en general. No ha sido, no obstante, todo el camino de
rosas. Hay que recordad que durante los 90, el rumbo de
SAGA parecía más bien incierto, con discos un tanto
olvidables, lanzándose a un sonido prácticamente pop que
casi no se lo creen ni ellos. Los discos grandes de los
ochenta parecían quedar muy atrás, pero el pasado
“Trust” marcó el nuevo camino a seguir. Afortunadamente
los teclados cobraron menos importancia a favor de las
guitarras, consiguiendo un sonido mucho más genuino y
directo. Este nuevo disco no se aleja de esta senda,
sino que sigue de frente por ella.
El ambiente general es bastante rockero, algo menos
progresivo, pese a que, ni mucho menos, pierden esa
etiqueta. Michael Slader consigue dar ese toque de
suavidad a la mezcla que en el futuro, difícil será de
olvidar. Su despedida musical es de diez. Muchas modas
musicales han pasado por delante de SAGA, y en este
disco encontraremos cierto regusto a todas ellas. Pese a
que el sonido más “hard” es el dominante, seguimos
teniendo muchos momentos progresivos e incluso toques
algo pop. Desde el primer tema “Lifeline” notaremos
todos estos sonidos. Las guitarras de Ian Crichton
crecen poderosamente sobre el manto de los teclados de
Jim Gilmour, protagonistas en muchos momentos. La base
que infunden Brian Doerner a la batería y Jim Crichton
al bajo deja pocas dudas sobre la solidez aportada.
La verdad es que el sonido en general es sencillamente
delicioso, cristalino y muy cuidado, donde las melodías
son claramente protagonistas. Los arreglos de temas como
“Book of Lies” vuelven a demostrarnos lar artes de estos
grandes músicos. Tema más rockero es por ejemplo “Sound
Advice”, devolviéndonos el sonido más crudo. La
tranquila balada de “More Than I Deserve” nos llena de
sentimiento, donde el sonido acústico también es cierto
que no logra captar todas la emociones al cien por cien,
pero cumple. Por la parte más comercial tenemos “Sideways”,
que realmente engancha en cada segundo o la propia
“10,000 Days”, con coros que elevan el ambiente épico.
Se incluye un tema instrumental, “Corkentellis”, donde
toda la banda se luce, tanto uno a uno, como en
conjunto, creando un tema espectacular.
La despedida nos llega con “It Never Ends”, un tema
bastante optimista, ideal para el último tema del último
disco de estos treinta años. Y hasta aquí, un disco que
cumple sobradamente con las expectativas pero que nos
deja con una extraña sensación, mirando adelante con los
ojos perdidos y pensando en qué ocurrirá en los próximos
meses. Para muchos, la banda debería de decir adiós y
despedirse con un gusto dulce... pero quizás nos
sorprendan en posteriores discos, o al menos eso es lo
que parece que se propondrán. Un futuro totalmente
incierto, sin duda, y al cual deberemos de estar
bastante atentos.
Tracklist:
1- Lifeline
2- Book of Lies
3- Sideways
4- Can't You See Me Now?
5- Corkentellis (instr.)
6- More Than I Deserve
7- Sound Advice
8- 10,000 Days
9- It Never Ends
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