|

|

|

|

|

|

|

 

Schwarz
"Heavengazers"
(Acuarela)

 

Regresan Schwarz con “Heavengazers”, grabado el pasado verano en Alemania, y con tantas piruetas sónicas y melódicas como las que surgen de otorgarle un lenguaje propio a influencias como Loop, Spectrum, 13th Floor Elevators, The Stooges o los mismísimos Can. Diez canciones entre la concisión y la exploración, el riesgo y la diversión.
Lamentablemente hay ciertos aspectos negativos en el obvio centralismo de la industria musical española. Si uno no es de Madrid o Barcelona, resulta bastante complicado que se le pueda oír con claridad. Siempre existen excepciones, y el auge del hip-hop en ciudades como Zaragoza o Sevilla, por poner un ejemplo alejado pero significativo, puede ser alentador aunque no deje de resultar la excepción que confirma la regla. Hacer indie-rock o pop psicodélico en Murcia, desde luego, no es nada sencillo. Digamos que los canales de distribución no andan precisamente muy al tanto de lo que allí se cuece. Pero como no todo debe ser la pena y el llorar, también hay que reconocer que cierto aislamiento es positivo, al andar lejos de las presiones, las modas y, por entendernos, el mamoneo corporativo. Es así como Schwarz, sin demasiadas facilidades, se ha ido labrando una potente y más que admirable carrera.
El trío formado por Alfonso Alfonso, Juanma Martínez y César Verdú siempre ha sido fiel a sí mismo, lo cual no indica amansamiento, sino todo lo contrario. Porque desde su debut “These Songs Mean Nothing” en 1998, a través del sello Greyhead, han ido caminando despacio y con buena letra por su propio sendero. Un sendero que tanto ha convertido la psicodelia en faro iluminador, como se ha parado en lo mejor del krautrock o ha abrazado las consignas más aguerridas del indie. La buena acogida de “Hard Listening”, sacado con Sandwich en 2000, hizo reparar más miradas en los murcianos. Por eso y por su efectivo directo llegaron a “Heptágono”, un singular disco cocido junto a Manta Ray y auspiciado por Astro, casa que les sirvió de hogar hasta su fichaje con Acuarela a principios del 2006.
“Heavengazers”, grabado en Alemania durante el pasado verano viene a confirmar que las coordenadas musicales de Schwarz no han hecho sino expandirse mientras al mismo tiempo fijaban un estilo propio, hipnótico, energético y personal. Drone-rock, kraut-rock, art-rock… ¿Por qué ponemos etiquetas cuando queremos decir, simple y llanamente, “Rock”? Rock sucio, rock intenso, rock que asume y explota las posibilidades del ruido, de la repetición, de los remolinos sónicos que les acercan a propuestas como Jessamine, Quickspace, Oneida, con quienes comparten no solo influencias, sino pasión por el riesgo.
Desde “Split” hasta “Open Spaces”, esta nueva entrega de Schwarz impone un ritmo propio que no nos ciega ni nos deslumbra, sino que nos acompaña con la luz justa para dirigirnos hacia otra luz al final de un túnel de sonidos atmosféricos, densos, clónicos, misteriosos. Y todo ello sin necesidad de ponernos demasiado serios ni transcendentales, claro está. Saben poner el toque exacto de azúcar a lo demasiado salado, y la pizca adecuada de sal a aquello que podría sabernos demasiado dulce. Explorar y disfrutar parece ser la premisa en un “Heavengazers” que contiene canciones pegadizas (por lo accesibles) y canciones que se pegan (porque no te las puedes quitar de la cabeza aunque quieras).
Y todo ello para conseguir un álbum en el que ni falta ni sobra nada, y que promete tener otra (¡una más!) dimensión en directo.

 
 

infoTheBorderlinePress. Carlos Pareja 4, 18002 Granada Spain
©The Borderline Music ı 2007 ı Todos los derechos reservados