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Nuevo lanzamiento de estos bárbaros teutones. Se trata
de la regrabación del primer EP del grupo, In The Sign
Of Evil, con nada menos que siete temas extra. Y si todo
esto no fuera poco, la formación que lo ha grabado es la
original, comandada por Tom Angelripper y secundada por
Grave Violator y Chris Witchhunter, nada más ni menos.
Como era de esperar los temas de este disco de 1984 son
todo un hallazgo, cuando el trash metal era un embrión y
Sodom practicaban un metal oscuro, técnico y visceral
influenciado en ciertas maneras por los primeros Venom.
Ahora sí, el trío se desquita de la faena que le hizo su
sello al rechazar un álbum completo y publicar solamente
un mini LP, conformando esos temas extra los descartes
de un disco que debió salir al mercado hace nada más ni
menos que veintitrés años.
The Final Sign Of Evil es un álbum de metal brutote,
tanto en las letras, que en Norteamérica llevarán con
seguridad aquello del aviso a los padres, como en la
construcción instrumental. Sodom era por entonces una
banda casi pura, sin mancha alguna, que hacían música
para pequeñas minorías y que ahora retoman aquel
espíritu.
Los temas no parecen haber envejecido, a pesar de su
arcaicismo. Ni los que se publicaron por entonces: el
oscurísimo trash metal primitivo tocado a uña de caballo
de Blasphemer, las espídicas Witching metal y Burst
command ‘til war, la supertécnica y no menos rápida
Sepulchral voice y la infernal Outbreak of evil.
Ni tampoco los que ahora ven la luz, exquisito material
para coleccionistas, completistas y amantes de la
prehistoria del metal europeo, entre los que están la
abominable The sin of Sodom, esa pieza maestra de arcano
death que es Bloody corpse, la épica infernal de Sons of
hell, la fealdad de Ashes to ashes o la aberración de
Defloration.
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