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Larga ha
sido la espera que nos ha mantenido en vilo para poder
escuchar nuevas composiciones de Michael Romeo y
compañía. Cinco años, nada menos, desde el lanzamiento
de “The Odyssey” que se han hecho largos pero que, han
dado sus frutos totalmente. Asi, de entrada, podemos
decirlo sin riesgo a equivocarnos: “Pasarise Lost” es un
disco genial. Todo los que cabría esperar se ha hecho
realidad: esos riffs enrevesados de Romeo, la enorme voz
de Allen, las composiciones dignas de película, arreglos
cuidadísimos, un sonido espectacular...
Es más de lo mismo: si y no. Es Symphony X, por
supuesto. Reconocible e inigualable, pero han dado una
pequeña vuelta de tuerca tras el “The Odyssey”. Si
quizás el pasado disco era ambientalmente recargado y
orquestalmente épico, el nuevo trabajo se muestra más
duro, más fuerte y menos teatral. Por supuesto
seguiremos escuchando orquestación de película y
arreglos pomposos... pero el endurecimiento se palpa,
desde los riffs más directos hasta la voz de Russell,
mucho más enérgica y rota en gran parte del minutaje.
El disco arranca con la típica intro (medianamente
larga, más de dos minutos) “Oculus Ex Inferni”.
Orquestal, muy cuidada, de esas que te ponen el pelo de
punta según avanza y que, ya se goza extremadamente si
estás en el inicio de uno de sus conciertos. Cuando en
nuestro oidos cabría esperar un sonido final “in
crescendo” para dar arranque al primer tema, el sonido
surge totalmente al contrario... se va suavizando y
bajando para arrancar “Set the World on Fire (The Lie of
Lies)” poco a poco. Riffs potentes, con el típico sonido
Symphony X, duelos de teclado-guitarra en los puntéos (a
parte de Michael Romeo, ¿alguien duda de Michael
Pinnella?) y, sobre todo, un estribillo brutal, lo que
podríamos esperar como arranque del disco, donde Russell
Allen da la muestra de sus posibilidades, jugando como
quiere con los tonos. A estas alturas, ante poca gente
tiene que demostrar que es uno de los mejores vocalistas
del momento.
Ahora, y tras solo un tema, ya escuchamos el sonido
potente y endurecido que, decíamos, predominará en este
álbum. El segundo corte, “Domination”, no le va a la
zaga. Abierto por el bajo de Michael A. LePond,
dibujando riffs ligados a gran velocidad y mezclándose
después con la guitarra de Romeo, este tema es de lo
mejorcito del disco. Pesado y con incluso, más caña que
el anterior y con Russel entonando los versos con más
rabia y crudeza, como queriéndolos despellejar del todo.
Otro temazo es “The Serpent's Kiss” (¿hay alguno que no
lo sea?). De nuevo velocidad, dureza y un repetido y
pesado riff de guitarra que no para de taladrarnos los
oidos. Estribillo genial y pasamos al quinto tema.
“Paradise Lost”, que da nombre al disco, es un tema,
ahora si, pausado. Los teclados nos abren un tema con
tintes hardrockeros pero que de vez en cuando cambia a
matices más heavies o más pausados, según avanza. Una
canción agradable, completa y muy cuidada.
Pasamos a “Eyes of Sedction” con fuerza de nuevo. Un
tema muy en la vertiente más metalera y quizás, más
épica. Un comienzo trepidante y un estribillo que se te
queda en la cabeza. Cambios de ritmo al más puro gusto
progresivo y deleite de Romeo con los puntéos. Este tío
lo disfruta. Tema largo, de más de ocho minutos nos
llega con “The Walls of Babylon”. Tras tres minutos
instrumentales, resurge el sonido 100% Symphony X, con
un Jason Rullo genial a la batería, lanzando ritmos
difíciles de interpretar y que calan fácilmente en
nuestro inconsciente. Coros y arreglos por doquier y
solos de guitarra y teclado que dejan caer la baba, para
una canción que, pese a su extensión, necesitamos
escuchar de principio a fin con total atención.
Llegamos a la parte final con “Seven”, que se mantiene
en la línea del anterior, con una instrumentación
buenísima, melodías vocales vibrantes, detalles llenos
de complejidad y formado un conjunto que se convierte en
uno de los grandes temas del álbum. Buen corte para ser
elegido como single, por poseer todo lo que el grupo
puede querer demostrar en este “Paradise Lost”.
“The Sacrifice”, el tema más lento, nos brinda la
oportunidad de escuchar a Allen luciéndose, con unas
melodías melancólicas y emotivas. Pone los pelos de
punta en cada segundo, aumentándose la fuerza de las
guitarras según avanza. Por último tenemos el
“Revelation (Divas Pennae ex Tragoedia)”, el más largo
del disco con nueve minutos de duración y que puede
decirse que es un contenedor donde meter todo lo que
Symphony X son a dia de hoy: teclados armónicos, cambios
de ritmo, riffs enrevesados, melodía y fuerza vocal,
contundencia... Broche final para no perder el ritmo en
ningún momento.
En resumen, un disco de gran calibre, al que solo los
más quisquillosos sabrán sacarle pegas y que compensa,
con creces, la larga espera desde su anterior disco.
Variado, lleno de calidad (como no podía ser de otro
modo) y vibrante, con la incertidumbre creada de, si
dentro de unos de años, los fans lo convertirán en el
clásico de la banda. Altamente recomendable.
Tracklist:
01. Oculus ex Inferni
02. Set the World on Fire (The Lie of Lies)
03. Domination
04. The Serpent’s Kiss
05. Paradise Lost
06. Eve of Seduction
07. The Walls of Babylon
08. Seven
09. The Sacrifice
10. Revelation (Divus Pennae ex Tragoedia) |