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Hace un
par de años Mushroom Pillow resucitó a Tarik con un
disco (‘Sequentialee’) que, resumiendo las diferentes
opiniones que suscitó, fue definido como el de un Edwyn
Collins hispano. Desde los arreglos de las canciones
hasta la elegancia de su imagen, todo en él recordaba el
espíritu pop de Collins (o Divine Comedy, ya puestos). Y
demostraba, tanto en las canciones en castellano como en
inglés, que Alvaro era un magnífico intérprete de
números pop atemporales, con un toque clásico que
impregnaba toda la obra y a la vez con el ímpetu que
exigen los medios de comunicación proveedores de éxitos.
Todo esto son cosas que ya no (le) importan. Parece que
hacer canciones con deje feliz le resta seriedad (o
credibilidad) al asunto, que el pop con descaro es
banal, que hay que tener una cohartada arty como Belle &
Sebastian (por ejemplo) para que se le tome en serio a
uno. Dedicarle tiempo a pensar en temas como la imagen o
arreglos sutiles que nadie va a apreciar no merece la
pena. ¿Y la elegancia en el diseño? ¡Que le den! Y si no
miren las culebras que le lanzan a The Pipettes o Long
Blondes por preocuparse de esas tonterías.
Porque seamos francos... Alvaro bastante tiene con
mantenerse sicológicamente a flote como para preocuparse
encima de caer bien a nadie. Y al final, ¿para que? Mi
primo seguirá sin conocerle, y a sus seguidores de
siempre les dará lo mismo que salga al escenario sin
peinar.
Pero bueno, al fin y al cabo mantiene muchas de sus
cualidades intactas salvo una: ya no canta en inglés.
¿Motivos? Ninguno. Pensaba cuando me enteré que ya no
había excusa para el éxito masivo en la piel de toro;
pero claro, siempre la hay. ¿Sus canciones no son
suficientemente buenas? ¡Un hit tras otro! ¿El grupo no
mantiene la pegada? ¡Qué va! Ahora mejor todavía que
antes, con gente de los Planetas y todo metida de lleno
en el proyecto... y grabando en el Refugio Antiaéreo,
suerte de
hospital que le ha servido para exorcisar su bajada a
los infiernos con un renovado apetito por las guitarras
sucias. ¿Tarik se niega a salir de las cloacas? ¡Noooo!
De hecho ha pedido hora con el estilista en las próximas
semanas para que su madre deje de darle capones.
Entonces, no tenemos excusa para que este disco sea la
bomba... ¿O sí? Siempre hay excusas...
En el disco anterior se le comparó con Bowie y Young. No
vuelvan a permitir que los árboles no les dejen ver el
bosque ni meen fuera del tiesto.
El 29 de octubre, si no hay tormenta, ya veremos que
sucede con La Fábrica de Colores (la de chocolate, para
Charlie). Vayan afilando los cuchillos. |