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The Flower Kings
"the sum of no evil"
(SPV / Inside out / Mastertrax)

Roine Stolt ya había anticipado que este nuevo registro de su incansable banda, sería un “regreso a las formas más clásicas”. No obstante, esa frase es un resumen un poco minimizado de lo que realmente significa la nueva entrega de la agrupación sueca. Porque, si bien es cierto que lo que predominan son los largos pasajes instrumentales, llenos de rítmicas complejas y cambios de estilo, “The Sum Of No Evil”, puede ser el trabajo que redefina, de una buena vez, al rock progresivo del nuevo milenio.
Y es que no puede ser de otra forma. Stolt y sus Flower Kings, que siempre han abarcado y atacado todo tipo de cruces del género, finalmente dan al clavo con un álbum que recoge todo su bagaje musical. Ya el inicio con ‘One More Time’ es decidor: trece minutos en donde el grupo, nuevamente con Zoltan Csorsz a cargo de la batería, retoman su veta más sinfónica y moderna, con múltiples cambios de ritmo y con un sonido muy cercano a ELP y Yes, particularmente en los teclados de Tomas Bodin, que para este registro utilizó sólo instrumentos de la “vieja escuela”: mellotrones, sintetizadores moog, órganos hammond y otros.
Ese punto es una pieza fundamental de este cedé, porque como nunca, son los teclados los grandes protagonistas, dejando a la guitarra siempre luminosa de Stolt en un cómodo segundo plano; otra de las claves de este disco son las armonías vocales, de características “beatlescas”, que con la notable producción del largaduración se aprecian de mejor manera.
Asimismo, los múltiples estilos que se pasean en ‘One More Time’, que va del sinfónico más duro a una sección final ultra rockera, son sin duda una constante que se repiten en la gran suite ‘Love Is the Only Answer’, que supuestamente iba a ser el título original de este trabajo. Acá, nuevamente la nítida producción hace resalten detalles como las percusiones de Hans Bruniusson y, cómo no, las bellas armonías vocales de Stolt y Hasse Fröberg.
De la misma forma, esos intentos más rockeros que tuvo la banda con el anterior “Paradox Hotel”, por fin quedan bien colocados e insertos dentro de esta extensa composición. La parte inicial, que acude suave, se transforma en un poderoso y pletórico hard-rock para que después retome el estilo sinfónico moderno tan propio de Flower Kings. De la misma forma, la participación de Ulf Artan Wallander como saxofonista da pie a un intermedio muy ligado al jazz-rock, algo que Flower Kings siempre buscó y que ahora, por fin, pudo plasmarlo de forma fenomenal.
Lo anterior, sin embargo, es sólo un botón de muestra de la compleja maraña de géneros que abarca este trabajo de los “monarcas florales” del rock progresivo moderno. Como mencioné, son 26 minutos en los que las ambiciones de Stolt, compositor de cinco de seis cortes de este cedé, finalmente van de la mano con estructuraciones tipo “canción”. Y, sin duda que ‘Love Is the Only Answer’ será uno de los temas favoritos de la fanaticada más acérrima a los escandinavos ya que resume, de forma brillante, la década y algo de historia musical del conjunto.
Otra cosa muy positiva de “The Sum of No Evil” es su estructura. Los primeros cortes hacen, en conjunto, casi cuarenta minutos del más elevado rock progresivo de la actualidad, así es que la decisión de continuar con la “corta” ‘Trading My Soul’ me parece lo más acertado.
Primero, porque varía inteligentemente la musicalidad de esta placa, la traslada a posiciones más calmas con esas baladas teatrales que con tanto tino ejecutan los suecos, muy en la onda de los Genesis más clásicos; la segunda razón tiene que ver con la duración de este corte, la que sin duda da un descanso al auditor después de tantos sonidos en sólo dos temas. Por lo demás, esta pieza es de una belleza increíble y de una melodía soberbia, con un solo de guitarra por parte de Stolt electrizante y hermoso.
Así, el álbum entra en la segunda mitad con ‘The Sum of No Reason’. Nuevamente, las sonoridades más modernas impregnan el inicio para luego decantar en un certero e inspirado hard-rock progresivo, con disonancias y cuotas más experimentales en los teclados y, junto con ello, rítmicas muy orientadas al jazz-rock, con una guitarra casi “metal” en ciertos parajes, teclados esquizoides en otros y, lo más increíble, unas armonías vocales que ya se quisieran otros grupos del género.
Pero eso no es todo, porque si bien este corte, que posee altas cuotas de improvisación y destreza por parte de toda la banda, sobre todo en la parte final, obedece a un patrón de “composición normal”, la certera ‘Flight 999 Brimstone Air’, compuesta por Tomas Bodin, es la que explota de forma increíble todas las posibilidades más arriesgadas de la propuesta de Flower Kings. Y lo mejor, lo hace de forma concisa, ya que este track instrumental, que posee un ritmo frenético y esquizoide en la batería de Csorsz como soporte, se encarga de aumentar el diccionario musical del colectivo en sólo cinco minutos.
El cierre de este épico disco es ‘Life in Motion’, que inicia con el mismo arreglo fulminante del corte anterior, para luego dar pie al sinfónico marca registrada de Flower Kings, con una gran presencia de teclados y armonías vocales, más el apoyo constante de las cuerdas (guitarras y bajo). Un cierre muy adecuado, con ese progresivo luminoso que tan bien suena con Flower Kings.
Quizás el disco compilatorio que salió hace poco fue una estrategia para llegar a un público más masivo y que, por ello, los fanáticos a muerte de la banda rechazaron por desechar los grandes temas épicos que son característicos de Roin Stolt y compañía. Para ellos, les contamos que eso es sólo una parte, porque en “The Sum of No Evil”, Flower Kings deja en claro que lo suyo es y será la lucha permanente por traer de vuelta los sonidos más puros del rock progresivo, actualizándolos para este milenio.
Y aunque en la superficie este trabajo suene a “más de lo mismo” por parte de los suecos, eso sin duda es un error de apreciación, porque si bien los elementos son los de antaño, nunca en su historia The Flower Kings han sonado tan modernos y actualizados, conjugando por fin todas sus influencias de manera concreta, como en esta producción. Uno de los grandes álbum de rock progresivo de este año.

 
 

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