
Cincuenta años de carretera y literatura avalan la figura de un Elliott Murphy que atraviesa uno de los momentos más dulces de su eterna relación con el público español. Tras una estela de «entradas agotadas» en plazas como Madrid, Bilbao o San Sebastián, el bardo neoyorquino encara el epílogo de su gira peninsular. Escoltado por el infalible Olivier Durand, Melissa Cox y Alan Fatras, Murphy convierte cada escenario en un refugio de honestidad eléctrica, demostrando que su cancionero sigue latiendo con la misma urgencia que en 1973.
Las citas definitivas con este superviviente del rock and roll tendrán lugar este 24 de abril en Lleida y el 25 en Valencia, cerrando el ciclo en mayo con dos paradas imprescindibles en Barcelona (día 29) y Salt, en Girona (día 30), donde además contará con la presencia del bajista Aurélien Barbolosi.
Hay algo de justicia poética en ver cómo, tras cinco décadas de asfalto, la figura de Elliott Murphy sigue proyectando una sombra tan alargada sobre el mapa del rock de autor. El bardo neoyorquino, afincado en París desde hace tres décadas, afronta el tramo definitivo de una gira por la península que ha dejado a su paso un rastro de carteles de «no hay billetes» en ciudades como Madrid, Bilbao, San Sebastián o Zaragoza. Este fenómeno de entradas agotadas desde el inicio del tour en enero no es fruto de la nostalgia, sino de la vigencia de un artista que ha sabido esquivar el cinismo de la industria para refugiarse en la honestidad de las distancias cortas. Murphy no se limita a repasar el pasado, sino que defiende un presente que, tras más de treinta y cinco álbumes, sigue palpitando con la urgencia de quien tiene todavía mucho que contar.
La trayectoria de Murphy es el relato de un superviviente que debutó en 1973 con el ya mítico «Aquashow», una obra que le situó de inmediato en el olimpo de los compositores más lúcidos y cultos de su generación. Admirado por contemporáneos como Lou Reed, Tom Petty o Elvis Costello, el bardo neoyorquino ha construido un puente inquebrantable entre la literatura y el folk-rock, donde sus letras introspectivas funcionan como crónicas de una vida dedicada a la música y la ficción. En este tramo final de gira, el público se encontrará con un intérprete que ha hecho de la elegancia su bandera, capaz de transformar una sala de conciertos en un confesionario eléctrico donde cada nota de su armónica parece rescatar un pedazo de la historia del rock and roll más genuino.
Sobre las tablas, la experiencia se eleva gracias a una banda que es ya una extensión de su propia piel. La presencia de Olivier Durand no es solo la de un guitarrista excepcional, sino la del escudero necesario que eleva cada composición hacia el paroxismo, flanqueado por la sensibilidad de Melissa Cox al violín y la pegada precisa de Alan Fatras en la percusión. Juntos logran ese equilibrio perfecto entre la caricia acústica y la dentellada eléctrica, una solvencia que ha sido clave para el éxito arrollador de esta gira en recintos de la solera de Zentral en Pamplona o El Siglo en Sant Cugat.
Este último asalto a las salas españolas tendrá sus paradas definitivas en abril y mayo. El periplo arrancará el 24 de abril de 2026 en el Cafè del Teatre de Lleida, seguido por el Loco Club de Valencia el 25 de abril. El broche final llegará en mayo, con una cita el día 29 en la sala Apolo 2 de Barcelona y un cierre definitivo el 30 de mayo en La Mirona de Salt, en Girona. Será la última oportunidad para presenciar la liturgia de un hombre que, cincuenta años después de sus primeros pasos, sigue demostrando que la autenticidad es la única moneda que no se devalúa en el negocio del espectáculo.
Agenda de conciertos · Elliott Murphy
Lleida · Elliott Murphy & Band
24 de abril · Cafè del Teatre · 22:00 horas
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Valencia · Elliott Murphy & Band
25 de abril · Loco Club · 21:15 horas
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Barcelona · Elliott Murphy & Band
29 de mayo · Apolo 2 · 20:00 horas
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Salt (Girona) · Elliott Murphy & Band
30 de mayo · La Mirona · 22:00 horas
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