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La canción, producida
por Juan Pablo Huertas Cantero con el respaldo
audiovisual de La Grieta Producciones, se acerca
decididamente al pop manteniendo intactas esas
profundas raíces de soul y rock que siempre han
conformado el núcleo de su identidad artística, dando
forma a un medio tiempo cercano y profundamente
emocional.
Nacida desde la
vivencia y cocinada a fuego lento hasta que la
intérprete se sintió plenamente preparada para
confrontar la crudeza de su propio mensaje, la letra
desgrana con valentía los estragos del autosabotaje y el
olvido propio a través de estrofas de una franqueza
desarmante donde confiesa cómo llegó a apagar su propio
mundo para hacer más grandes a los demás, desembocando
todo ello en un estribillo catártico y luminoso
concebido tanto para cantarse con el alma en solitario
como para corearse a todo volumen en las mañanas en que
uno necesita cambiar el rumbo del día y recordarse que
merece su propio cariño.
Con la experiencia
acumulada en su paso por exigentes escaparates
televisivos como semifinalista de programas de gran
audiencia como
“La
Voz” y
“Tierra de Talento”, además de su recordada
participación en
“Cover
Night” y
“Lluvia de Estrellas”,
María
Cambas demuestra que la madurez creativa es el
territorio donde mejor se despliega una garganta
portentosa capaz de moldear con idéntica solvencia la
vulnerabilidad y el desgarro.
No estamos ante un
intento de reinvención superficial, sino ante el triunfo
inapelable de una artista mayúscula que ha decidido
dejar de esconderse para recordarnos, con la potencia
melódica de los temas concebidos para dominar las ondas,
que la única melodía imprescindible es aquella que nos
devuelve el coraje de volver a elegirnos a nosotros
mismos. |