Turbulento desata el caos absoluto con «Contra morbum repentinum», el violento y definitivo cierre de su trilogía audiovisual

EmailCopy LinkShare

La herida visual se cierra y se desangra por completo con el impacto ciego de «Contra morbum repentinum», el lacerante y definitivo capítulo que clausura la trilogía en vídeo de los granadinos Turbulento.

En esta pieza final, bajo la dirección de Mar Pareja, el metraje se despoja de cualquier rastro del pasado para desplegar una liturgia de blanco absoluto y negro abismal, un lienzo de minimalismo crudo donde la estética de la caída técnica dibuja siluetas sobrenaturales que danzan entre el rezo y el tormento. Es un asedio sensorial de sombras mudas y simetrías cortantes, una postal abstracta de pura resistencia física que muerde el cuello de la narrativa actual y atrapa la mirada en un bucle de belleza incómoda y misticismo ancestral.

Hay formaciones que se acomodan en la autocomplacencia y luego están los granadinos Turbulento, una auténtica apisonadora de metal extremo que ha llegado en este 2026 para reventar los cimientos de la escena estatal. Tras la sacudida sísmica que supuso su aclamado álbum Audite me, editado por Psycho Factoria Records en una cotizada edición limitada en vinilo de doce pulgadas en color, el cuarteto capitaneado por el legendario guitarrista Mar Pareja consuma su definitivo asalto sensorial. Respaldado por la demoledora pegada y solvencia técnica de Alexis MorenoVicente Ochoa y Rafa Vega, el grupo escupe su obra más ambiciosa hasta la fecha con el estreno de «Contra morbum repentinum», el tercer y más perturbador capítulo de su trilogía conceptual en vídeo. Una pieza que no hace prisioneros, concebida como el auténtico corazón ideológico de un proyecto que desprecia las medias tintas.

Esta tétrica obra en tres actos, dirigida y parida visualmente por el propio Mar Pareja en los oscuros confines de los estudios Mandalati de Maracena, comenzó su asedio sónico con «Machinam mundi», una entrega inicial que dinamitó la normalidad mediante un minimalismo crudo y una enfermiza obsesión por la voracidad del tiempo. La agresión audiovisual continuó con «Tempus edax rerum», un segundo corte que redobló la apuesta a través del concepto de «caída técnica», un contraste radical de blancos absolutos y negros abismales donde personajes sobrenaturales convivían con la banda para escenificar el desgarro demoníaco de la dualidad humana. Ahora, con el desembarco de «Contra morbum repentinum»Turbulento vuela por los aires la imaginería de postal y los disfraces de baratillo del género, obligando al espectador a mirar de frente un abismo sónico de pura resistencia que incomoda, atrapa y muerde el cuello de la narrativa actual.

En lo estrictamente musical, este tercer capítulo se erige como un monolito innegociable de rabia, furia y velocidad implacable. El corte está construido sobre conjuros reales del siglo trece extraídos del misterioso Codex Gigas, utilizando el latín no como un adorno, sino como un lenguaje litúrgico que inyecta una pátina de misticismo ancestral verdaderamente perturbadora. Esta demostración de fuerza y convicción salvaje encontrará su hábitat natural el próximo viernes 19 de junio en la sala X de Sevilla. Será sobre las tablas donde Turbulento ejecute una descarga telúrica sin concesiones, demostrando que el metal extremo, cuando se ejecuta con este grado de transgresión, sigue siendo la herramienta más brutal para sacudir las conciencias y tomar por asalto el panorama musical con la autoridad que solo otorga la violencia sónica más honesta.

Contra Morbum Repentinum

El mapa de sombras se ha completado y, con este tercer videoclip, Turbulento no ha venido a dejar constancia visual, sino a clavar la última púa en el cerebro de una escena que ya no puede mirar hacia otro lado.

EmailCopy LinkShare

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *