
Josen Velázquez (Toulouse) detiene el tiempo y se despoja de artificios en «Autorreferencia», el primer manifiesto de su nuevo proyecto El Caminante; una pieza donde el folk-rock de raíz norteamericana se vuelve confesión, transformando la memoria de una década en una senda de honestidad sobria y descarnada que sitúa al músico granadino en el epicentro de la vanguardia indie nacional más auténtica.
Existen regresos que no buscan la restauración, sino la honestidad del escombro y la luz nueva. Tras más de una década capitaneando la nave de Toulouse, Josen Velázquez ha decidido que era hora de dejar de correr para empezar a caminar. Bajo el alias de El Caminante, el músico rompe su silencio editorial con un ejercicio de honestidad brutal que nos devuelve a la esencia del folk-rock de herencia norteamericana más sobria y descarnada. Su single de debut, titulado «Autorreferencia», se presenta junto a su correspondiente videoclip como una maniobra de supervivencia artística donde la gratitud le gana el pulso a la nostalgia y el oficio se impone a la urgencia del mercado.
El armazón de este estreno huye de la sobreproducción y del brillo sintético que empaña la escena actual. Aquí lo que manda es la madera, la cuerda y el aire en los pulmones. La propuesta de El Caminante bebe directamente de esa contención emocional que encontramos en proyectos de culto internacionales, donde la verdad no necesita de aditivos para golpear en el centro del pecho. En «Autorreferencia», el sonido se manifiesta de forma orgánica y directa, otorgando todo el peso a una interpretación vocal que suena más libre y madura que nunca. Es una pieza de orfebrería emocional tallada con texturas crudas, que posiciona a Velázquez en la liga de los artesanos que prefieren la profundidad del surco al impacto efímero del algoritmo.
Líricamente, la canción es un laberinto de espejos donde el autor se reconoce en sus propios pasos sin miedo al juicio del tiempo. Velázquez rescata versos que actúan como puentes con su trayectoria pasada, integrándolos en una narrativa nueva, cargada de imágenes de una potencia visual arrolladora. Desde pactos con el diablo hasta montañas cubiertas de nieve, el texto respira una autoridad intelectual y una hondura que solo se consiguen cuando se escribe desde la verdad. El lanzamiento de «Autorreferencia» en todas las plataformas digitales marca el kilómetro cero de una senda rigurosa y personal, confirmando que la propuesta de El Caminante nace para perdurar en la memoria de quienes aún buscan la raíz y la verdad en una canción de autor alternativa.
Con este primer paso, El Caminante no solo reclama su espacio en la escena independiente, sino que establece un estándar de integridad para la canción de autor contemporánea. «Autorreferencia» es la confirmación de que, tras la vuelta a la esquina, siempre queda una puerta abierta para quien decide correr con la valentía de reconocerse en sus propios pasos.