
El tiempo del griterío ha terminado. Luis Martos (MEL’S), ese doctor del hueso y de la nota, ha liberado “Susurros – Volumen I” en las plataformas digitales, un tratado de tregua necesario y urgente. Esta obra, profunda y audaz, consagra el susurro como munición de combate y arma de calma frente a la histeria moderna, confirmando al músico malagueño como el adalid de la introspección sonora. Es una invitación a la pausa; una sesión de terapia que se escucha.
El nuevo trabajo de Luis Martos (MEL’S), Susurros – Volumen I, ha sido desplegado sin demora en las plataformas digitales, y el envite no puede ser más audaz ni más necesario en este tiempo de furia digital y estridencia vacua. Martos, ese hombre de doble filo –músico y a la vez D.O. osteópata y fisioterapeuta–, no ha publicado un disco; ha entregado un manual para la guerra interior. Desde Málaga, la cuna del artista, esta obra se erige como una propuesta de profundo calado que despoja a la melodía de artificios y la emplea como arma blanca contra el cortisol y la tensión muscular. Es una obra que conjuga la ciencia del músculo y el hueso con la liturgia del sonido, una propuesta que requiere ser escuchada con la atención debida, no como un mero fondo, sino como una sesión de tregua.
Tras más de dos décadas explorando la conexión entre vibración, emoción y bienestar, el músico, musicoterapeuta y poeta culmina su visión de la música como vehículo para la introspección. La pieza central del proyecto es el uso de una voz susurrada, templada y grave, concebida explícitamente como una herramienta terapéutica activa. Martos huye de la perfección técnica y del aplauso fácil, buscando el matiz humano; él no compone para entretener, sino para «acompañar. Para sostener con sonido aquello que duele».
Este volumen se compone de diez reinterpretaciones convertidas en «sesiones sonoras» con una intención curativa explícita. El viaje se inicia con el sencillo “Te dejé Marchar” (versión de D. Summers y Daniel Mezquita) y recorre paisajes emocionales complejos: la alegoría al amor eterno en la sinfonía de cuerdas de “Contigo” (El Canto del Loco); la reconstrucción sentimental en “Con Sumo Vicio” (Diario Fantasma); y la catarsis personal con la obra mundialmente conocida “Yolanda” (Pablo Milanés). El álbum también incluye una conceptualización minimalista de “Ameno” (Era), una versión acústica de “Don’t Panic” (Coldplay) y el clímax emocional de “Copenhague” (Vetusta Morla), cerrando con el triunfo del amor en “Me quedo contigo” (versión de la versión de Rosalía). Además de la autocrítica melódica “Me falta disciplina” (Buenas Noticias) y el canto a la transformación “Carbón y Ramas secas” (M. García).
La producción de “Susurros – Volumen I” es tan rigurosa como su concepto, apostando por una estética acústica y orgánica que prioriza la textura real de los instrumentos: guitarra, piano de cola y un delicado cuarteto de cuerdas. La música de MEL’S consolida así su lenguaje en la frontera entre el rock sinfónico, la música étnica y la composición terapéutica. Su trabajo no busca llenar el silencio, sino darle forma. Quien quiera paz interior en esta época de griterío, ya tiene su munición. Quienes no, que sigan haciendo ruido.
Créditos álbum: “Susurros – Volumen I”
Músicos:
Voz: Luís Martos
Guitarras acústicas: Jordi Armengol
Piano, teclados, programación, glockenspiel: Miguel Á. Vera
Violonchelo: Evelyn Martínez
Viola: Paula Sedeño
Violín: Cecilia Blanes
Violín: Laura Romero
Créditos Técnicos:
Producción y arreglos: Miguel Á. Vera (El Argonauta)
Grabado en: Argonauta Estudio por Miguel Á. Vera
Guitarras grabadas en: Sia Studio por Jordi Armengol
Mezcla y Mastering en: Argonauta Estudio por Miguel Á. Vera